Bienvenidos Estas son las Crónicas de una ciudad dominada por la Furia, el Odio y muchísimas cosas más, pero hay una salida se puede resistir! Aquí encontraras historias de muchos que al igual que yo estan soportando todo esto, tambien estan nuestros aciertos y de nuestras derrotas, mi Nombre es Vector y bienvenido a las Crónicas de Fuego!

Parte I : El comienzo

Parte I el comienzo
 
        El 3 de Mayo de 1950.Fue el día de mi nacimiento, en un pequeño Hospital en los suburbios de Londres fue donde por primera vez mis ojos vieron la Luz, a eso de las 3 de la tarde Daniel McReid y Kate Smith eran las personas más felices del mundo, eran padres de un varón que nació pesando unas 6 libras y midiendo unos 50 centímetros, era fruto de un matrimonio de 4 años al cual llamaron William. Sin duda alguna, seria uno de los primeros momentos más importantes de la vida de un par de Jóvenes comprometidos y apasionados por el servicio a los demás.
       El 15 de abril de 1953 Daniel y Kate toman una decisión trascendental en su vida, sus corazones eran fuertemente conmovidos por algunas fotografías que habían sido publicadas en uno de los diarios londinenses con referencia a la Guerra Indochina, las fotos de jóvenes corriendo de los ataques guerrilleros en Laos y Camboya. El lente de Michael Young cataba la angustia y el dolor que sufrían estas personas, mis padres no paraban de pensar que ellos necesitaban conocer la verdad, conocer que si se puede ser feliz y así lograr su propia libertad. Esa tarde ellos recibieron el llamado de Dios y a partir de ese día se comprometieron fielmente a ayudar a los desplazados de estas naciones, y a su vez prepararse para ser misioneros en esas naciones, si bien al principio no era nada fácil habían muchísimas cosas en contra, el miedo era algo latente porque en ambas naciones perseguían a cualquiera que proclamara alguna doctrina distinta a la de ellos, también pensaban que harían conmigo y mi pequeña hermana Susanne de 4 meses de nacida, todo estaba en contra pero su deseo de servir era más grande que cualquier obstáculo, mientras se capacitaban donaban parte de su sueldo para sostener a algunos misioneros que estaban en Laos, luego poco a poco fueron involucrándose más y más hasta que en el verano de 1956 decidieron partir a Vientiane una Ciudad en Laos donde un pequeño grupo de misioneros nos iba a recibir para empezar a trabajar de inmediato.
       Yo para ese momento tenia 6 años y mi hermana estaba a punto de cumplir 3, al principio fue difícil las personas de ese País hablaban muy raro yo no entendía nada de lo que decían los otros niños, solo compartía con Any la Hija de una pareja misionera Estadounidense que ya tenia varios años trabajando en Laos, con el paso del tiempo nos Any me logro enseñar algunas cosas las cuales me servían para ir aprendiendo muchas cosas.
Con el paso del tiempo mi familia se mudo a una zona más rural donde estaban las personas más necesitadas era increíble ver como ellos al principio nos rechazaban, pero poco a poco nos iban conociendo, estábamos en un pequeño pueblo llamado Dei The Thang a orillas del río Mekong , era un pueblo que vivía de la cosecha del Arroz, pero en los últimos años estaba siendo controlado por fuerzas guerrilleras, pasaba el tiempo y Dios mostraba su fidelidad nunca nos faltaba nada siempre había comida en la mesa y fue recién a los 3 años que pudimos ver los frutos de nuestro trabajo Zheng un vecino nuestro había recibido a Jesús como su único salvador, fue increíble esa noticia, fue un bálsamo para nuestras almas que sufrían los diferentes ataques guerrilleros.
       Yo ya tenia 10 años cuando Zheng acepto a Jesús, lastima que al poco tiempo tuvimos que abandonar nuestra casa y terminar refugiándonos en la frontera con Vietnam del Sur, recuerdo que mi Padre oraba noche y día buscando la dirección de Dios, hasta que un día mi Padre dijo; “Siento paz en mi corazón y la dirección del señor es que nos vallamos a continuar esta obra al otro lado del río” nos fuimos también porque la guerrilla había tomado al Pueblo de Dei The Thang, Zheng huyo con nosotros era increíble ver su pasión por saber más y más las enseñanzas de Jesús. Una tarde mi padres logro comunicarse con la Familia de Any al parecer ellos también estaban apunto de refugiarse en Vietnam del sur, ya que por los momentos la obra en Laos era difícil de continuar siendo un extranjero, al final lograron ponerse de acuerdo y viajamos juntos hasta Tay Mihn una pequeña ciudad cercana a Saigon la capital de Vietnam del Sur.
      Para ese momento el Ejército de Liberación Nacional de Vietnam del Norte (Conocido como Vietcong) , estaba en pleno pie de guerra contra las fuerzas del Sur, en una guerra de guerrillas, estas querían obtener el poder a toda costa, era difícil entender todo al principio porque habíamos huido de en medio de un conflicto para estar en otro, si bien no era el mejor lugar para que mi hermana y yo creciéramos pero no había otra opción, cuando recién llegamos nos tuvimos que quedar en una casa junto a la Familia de Any en una aldea cercana a la ciudad, en esta casa había sido habilitada para proteger a diferentes refugiados que venían de Laos y Camboya y al parecer le serbia de iglesia a los pocos cristianos que estaban cerca, muchos cruzaban el rio Mekong desde Laos para escuchar algo distinto, para escuchar de alguien llamado Jesús, las primeras noches dormíamos todos juntos en un mismo cuarto junto a otras 15 personas, era algo muy incomodo casi ni podíamos movernos porque tocábamos a alguien, Mi papá siempre vio el lado positivo de todo los que nos pasaba, a pesar de lo incomodo y estrecho del lugar el aprovechaba la ocasión y hablaba de las enseñanzas de Jesús a todos los que nos encontrábamos allí, era como un paraíso todos para ellos a pesar que muchos no habían aceptado a Jesús se quedaban a escuchar sobre él, de vez en cuando Robert el papá de Any lo ayudaba a traducir y junto con Zheng, lograban que las personas reflexionaran hasta recuerdo que los temas eran en algún momento profundos tanto así que mi padre me decía saliera del lugar junto con los otros niños, nosotros aprovechábamos el tiempo para jugar y escondernos, yo les enseñaba de vez en cuando algo sobre la Biblia pero realmente no lo hacia de corazón lo hacia porque me daba cierto prestigio sobre ellos, una tarde empezó a correr el rumor que el Vietcong veía hacia la aldea, muchas personas abandonaron sus casas y corrieron a esconderse en la selva, casi todos los que asistían a la Iglesia se quedaron en las plantaciones de arroz, yo andaba con Any cuando de repente escuchamos unos gritos en las plantaciones de arroz que estaban bajando hacia el río corrimos hasta lograr observar algo, lo que vimos fue al frente # 4 del Vietcong, parecían hormigas se movían con rapidez casa por casa sacaban a las personas de sus casas, a las más jóvenes las montaban en un camión para llevárselas, a pesar que estaban lejos no tardaron mucho en llegar donde estábamos, inmediatamente corrimos hacia dentro de la selva pero rápidamente algunos soldados lograron capturarnos, rápidamente nos amarraron las manos y los pies como si fuéramos unos perros y nos cargaron en sus hombros, hasta la casa que teníamos por iglesia.

       Cuando llegamos logramos ver como casi todos los que vivíamos allí estaban de prisioneros, entre ellos estaban nuestros Padres, me falto por detectar a donde fueron mi hermana menor y Zheng, no entendía a la perfección lo que decían pero al parecer estaban en la aldea buscando comida, pero se enteraron que había una iglesia en la cual adoraban a un Dios occidental y para ellos eso representaba un crimen de alta traición a la gran patria de la Indochina y en especial a Vietnam, pero como ellos no eran malvados nos daban la posibilidad de reflexionar y cambiar nuestro parecer por el ideal de la patria unida y libre, para que vieran que lo que decían era verdad nos tomaron a nuestros padres y los amarraron junto a varios arboles que estaban cerca, a nosotros nos llevaron afuera. Any y yo vimos como empezaban a poner leña en los pies de nuestros Padres, y a media que cruzaba un soldado le prendía fuego a la leña, no teníamos a donde voltear la mirada, cuando lo intentábamos rápidamente el soldado nos agarraba por el cabellos y nos forzaba a mirar, no tardaron en aparecer los gritos de dolor por las quemaduras que estaban sufriendo, yo me sentía totalmente impotente el impacto de ver eso no me dejaba ni moverme, de repente perdí el dolor que recorría mi cuerpo hiso que todos quedara en silencio mientras las lagrimas corrían por mis mejillas, era un espectáculo horrible en cámara lenta, mientras los soldados gritaban “LIBERTAD” “LIBERTAD”.
No pude aguantar y caí al sueldo llorando y gritándole a Dios ¿por que pasaba todo esto? Nosotros solo estábamos allí porque el nos había llamado, Poco tiempo dure consciente pero las imágenes eran tan terribles que hasta el día de hoy no las he podido borrar de mi mente!.
Luego a Any la montaron en el camión junto con otras personas, según decían este camión iba hacia la ruta de Ho Chi Minh que para entonces se estaba creando, a mi me dejaron en lo que quedo de aldea, el Vietcong arraso con casi toda la comida, las plantaciones de arroz quedaron intactas y dejaron clavada una carta en toda la puerta de la casa que nos servía de Iglesia la cual decía:
“ …Esto sirva de escarmiento a todos aquellos que dejan que culturas y convicciones ajenas, moren junto con ellos…”
“ No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera. Proverbio Chino”
            Luego nos enteramos que todo esto era consecuencia de un gran conflicto que se estaba armando en tanto en Vietnam del norte como del sur, debido al golpe de estado que el general Ngo Dinh Diem había dado hace 2 años y esto había cancelado el referéndum que uniría nuevamente a Vietnam como una sola nación, el Odio hacia los cristiano se debía a que este militar decía ser un seguidor de Jesús, cuando realmente era un corrupto. Luego logre recoger las cenizas de todos aquellos que fueron quemados junto a mis padres, las guarde en una vasija y la enterré a las afueras de la aldea, en esos días llovió como nunca y la tristeza se apodero de mi corazón ya no era el mismo niño que tenía 10 años, ahora por alguna u otra razón estaba solo lejos de donde nací, estaba en un lugar al cual aunque había crecido allí no conocía mucho su cultura, no sabía que hacer ni que decir, además no sabía el paradero de mi hermana Susanne toda mi vida se convirtió en una gran interrogante, llegue a pensar que no tendría futuro.
El gobierno de Ngo Dinh Diem empezó a ser odiado por los habitantes de Vietnam del Sur, y por ende también nosotros los cristianos, fue un tiempo terrible, y con solo 10 años tuve que empezar solo, tanto así que hasta me olvide de Dios.

Proximamente!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! la primera parte del especial de Cronicas de fuego : Guerras de Poder


   El próximo viernes 26 de marzo será publicada la primera parte del especial de Crónicas de Fuego: Guerras de Poder, en cual conoceremos la Historia de cómo un Joven decide tomar la bandera del amor y hablar de Jesús en medio de la Guerra de Vietnam y así demostrar que el amor de Dios es más grande que el poder…
 " El que habita al abrigo del Altísimo
    Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
    Mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

     Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán,  Para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.
      Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.
    Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación". 
 Salmo 91 : 1-16

Bajo la Sombra de "Indiferencia"

Jueves 5:00 a.m.
 
     Como todos días, mi jornada empieza con el sonido del despertador de mi
celular. Lo primero que llega a  mis oídos es Freddy Mercury cantando “We Are The Champions!, y pienso cuándo dejará de gustarme esa música que, más allá de levantarme, sólo me alienta  a seguir durmiendo, así que hasta que no escucho la voz incansable de mi madre diciéndome:  “Levántate que vas a llegar tarde a la Universidad”, no abro mis ojos. Quizás tiene horas llamándome; pero ésta  es la primera de las muchas vecesque la  escucharé antes de pararme. Juro que si pudiera escoger entre estudiar y dormir, dormiría el resto de mi vida; o al menos eso creo...

   Preferiría quedarme en este mundo donde la almohada me aconseja, el colchón me apoya, y de vez en cuando la cobija me abraza; pero la triste realidad vuelve a mis oídos al escuchar nuevamente el “levántate” de mi madre. Ya termino de despertar, porque pase lo pase el país de los sueños no va a volver hasta la próxima vez. No tengo ganas ¡pero hay que pararse!, antes que mi madre… “Levántate que vas a llegar tarde a la Universidad”…¡Demasiado tarde, algunas veces pienso que mamá vino con un despertador genético!...
  Al fin estoy despierto, frente al lavamanos, y mientras me lavo la cara, recuerdo  el examen que tengo a primera hora. Estudié lo que entendí … ¡Espero que Dios me ayude; recuerdo tengo que orar! Luego de bañarme, tomaré unos minutos para eso! Después del examen tengo que ir a la biblioteca, y por ultimo reunirme con unos panas, etc.
   Me baño y ha llegado el momento de leer y orar. A mi mente vienen muchas cosas, muchas dudas; pero deseo ser como Él. Al leer encuentro otro mundo, un Reino del cual soy Embajador. Quisiera seguir allí, pero los minutos pasan y no tienen piedad… ¡tampoco los profesores! Al bajar saludo a todos, me despido de mis padres, me pongo mis audífonos ¡y listo, a la Universidad!

6:30 a.m.

   A lo lejos, veo que ahora viene lo que yo llamo “el camino de robots”, un lugar que, por más que no quiera,
visito todos los días. Quizás si saliera más temprano de casa podría evitarlo; pero ni modo, ¡hay que seguir! ¿Por qué le doy ese nombre? Bueno, aquí todos somos iguales. Dejamos de ser lo que normalmente somos. Bien, algunos se salvan y siguen siendo ellos; pero aquí la ley es distinta: el que tiene dinero es empujado, golpeado, insultado igual que el que no tiene, no importa tu edad, tu sexo, tu condición, sea cual sea tienes el mismo trato. Pareciera haber sólo dos clases sociales: ¡los que se sientan y los que no!  Pero también me atrevo a decir que hay dos razas: ¡los que dejan llevar y los que no!
     Hay que cumplir con las tres leyes de la robótica citadina de este camino: la primera, pase lo que pase lo que te rodea no importa, solo importa llegar adonde quizás ni sabes… lo importante es llegar; la segunda,
olvídate de la razón y del pensamiento… lo importante es llegar; y la ultima, siempre camina por la derecha… todos los días camino los mismos pasajes, escuchando música, viendo hacia los lados, y de una u otra forma tratando de romper esas reglas, a veces puedo, a veces no. Esto simplemente me recuerda que vivimos en la  Ciudad de la Furia. En este lugar, pareciera que DIOS no existe, no existe ni el bien ni el mal, sino
 existen trenes, vías, estaciones y personas que caminan  como robots. Los observo, caminan a mi alrededor, ni notan mi presencia, ninguno se dan cuenta del joven que trae el pantalón roto, o de la chica que solloza  en el rincón, o del niño que llora. Quizás escuchan su llanto, pero ni eso los perturba; éste es otro mundo distinto al que vivimos. 


También lo veo como un gigante del que somos esclavos todos días, un gigante que gobierna este lugar lleno de indiferencia, donde todos vamos de un lado al otro bajo su Mirada. Muchos sin ver a los lados, algunos voltean por la impaciencia que genera el esperar; mas son esas miradas frías que no generan nada. El silencio es tal que hay momentos en los que pareciera escuchar el eco de la música que suena en mis audífonos…
No sé  por qué  hoy me dio por pensar qué haría Él, si estuviera por este camino, no lo sé y mi mente no tiene ni la capacidad para verlo. Muy probablemente estaría en algún lado del vagón sentado enseñando a los demás sobre el amor de DIOS; quizás al verlo ni lo dejarían pasar, ¡no lo sé!; pero de algo estoy seguro, solamente con su presencia cambiaria todo, quizás una sonrisa o una palabra rompería inmediatamente con
este silencio… lastima, no soy Él; pero mientras sigo sus pasos… haré lo posible para vencer el reinado de este gigante… que sólo puede caer caminando en el sentido contrario y diciéndole a la chica que solloza en el rincón, o al joven que tiene los pantalones rotos, qué pasó con el niño que llora? que alguien los ama, y Él es Jesús. 
¡Increíble!  quizás sólo transitamos por este camino unos cuantos minutos, pero es suficiente para que alguien cambie su vida.  Simplemente Hay que atreverse… y hasta donde sé, ¡Él lo haría!

Bajo la Sombra de "Mentira"



Daniela era una joven promedio de 16 años, que se encontraba en el último año de la secundaria, al parecer era una muchacha normal; era una chica alegre, buena amiga, buena estudiante; era popular, todo en su vida era ejemplar, y hasta donde sabía no tenía ningún problema. Sus padres, orgullosos de ella, le daban según lo que podían. Ella vivía cerca, en un edificio de 3 pisos. Todos los días la veía pasar, me saludaba, me preguntaba cómo estaba y cómo seguía la enfermedad de mis abuelos. Era alguien aparentemente libre de problemas, por eso nadie se explica

cómo pudo hacerlo… 


     El viernes en la mañana fue la última vez que la vi con vida. En el colegio, la noté como extraña y sentí en el corazón el acercarme a ella, no sé por qué. Sólo lo sentí. Fue algo extraño; nunca lo había experimentado. Pensé que quizás me

estaba enamorando; cualquiera podía enamorarse de ella, pero al momento de acercarme ni pude: llego su novio Miguel. Todos los días la iba a buscar al salir de

clases, pero al igual que la semana pasada, la vino a buscar un poco antes de lo habitual. Miguel es un hombre

algo mayor, quizás de unos 20 años, universitario. Poco conozco de él; solamente sé que es universitario y que juega en algún equipo de su universidad. Al llegar inmediatamente bajaron las escaleras hacia los laboratorios de ciencias. Claro, es el sitio menos visitado de todo el Colegio.

      Sin que se dieran cuenta, no sé por qué, pero los seguí; repito no sé por qué: quizás estaba desarrollando celos hacia el novio, o simplemente la intriga de no saber lo que le estaba sucediendo me llevó hasta allí…

       A pesar de estar a pocos metros, no escuchaba muy bien; sólo entendía algo sobre unos médicos o algo así, de una supuesta prueba, inmediatamente pensé “La rata esta embarazó a Daniela"; pero no era eso. Parecía ser que la prueba era de él ¡y hasta donde sé los hombres no salen

embarazados! Seguí escuchando como si fuera la propia vecina chismosa. A pesar de mi esfuerzo, no pude escuchar mucho más de lo que había entendido… bueno, hasta el momento en que se

percataron de mi presencia. Al verme descubierto, rápidamente subí las escaleras y me olvidé del tema por unos segundos. Miguel subió a los minutos, montó su moto ¡y se fue!... 




      Al salir de clases Daniela extrañamente se me acercó, inmediatamente pensé “seguro me va a preguntar qué fue lo que escuché. Luego me pedirá que me quede callado que es un pequeño problema y listo”. Mi sorpresa fue que, al ella

llegar, pidió sentarse conmigo. Me pregunto si había escuchado algo, yo le dije que muy poco, que no tenía de qué preocuparse; yo era una tumba. También, extrañamente, ella se quedó en silencio, sentada al lado mío pensando. Al rato

me preguntó:

- “¿Sabes qué es el VIH?”

- Claro, es la enfermedad que mata a muchas personas - le respondí.

        Nuevamente se quedó callada por unos minutos. Yo por mi parte empecé a atar cabos; con tal pregunta lo primero que vino a mi mente fue que quizás la prueba de la estaban hablando no era precisamente la de embarazo… Daniela rompió el silencio diciéndome: “Si escuchaste, seguro estás pensando en la prueba”. Al terminar de decir esto, lo que ella confesó me confirmó que mis pensamientos no estaban muy errados: sí, al parecer el novio había contraído el VIH y tenía mucho miedo, porque lo más probable es que la hubiera contagiado… 

      Pocas veces ella se había sentado a mi lado para hablar. De hecho aparte de matemáticas nunca habíamos tocado otro tema, y ahora ella me hacia una confesión increíble. Es difícil explicar lo que sentía al escuchar sus palabras; fueron sentimientos encontrados: rabia, odio , impotencia, compasión, dolor e incertidumbre; pero la conversación no terminó allí, me dijo que no sabía qué hacer; no quería ni pensar como decírselo a sus padres en caso de confirmar que estaba contagiada.    Yo no sabía qué decirle; lo único eran palabras de aliento, que mientras las pruebas no salieran positivas, había que pensar en la posibilidad de no estar contagiada. Ella me agradeció y empezamos a caminar hasta nuestras casas…

    En el camino ella me contó que su sueño era llegar virgen al altar, que era lo que siempre sus padres le habían enseñado; pero ella amaba a Miguel y la presión era tal que ella, antes de perderlo, prefirió comerse sus valores y probarle su amor a aquel hombre, sin pensar en las consecuencias que eso le podría traer. Por supuesto, ahora se arrepiente de haber creído en sus palabras de amor; pero ni modo, ya es tarde para pensar en eso. Yo solamente escuchaba cada palabra que decía, y no entiendo la razón, pero a cada paso algo se despertaba en mi corazón; había algo que me motivaba a hablarle.  
   Sí, lo acepto, tengo tiempo sin hablar de Él… Pero a pesar de eso me quedé

callado. Al final ella me dijo que, en caso de confirmar que estaba contagiada,

haría algo terrible…



   Antes que Daniela decidiera saltar del balcón, al terminarla corrí hasta su casa, al verla parada encima de la baranda del balcón, inmediatamente le grité: “¡¡¡ No lo hagas; hay alguien que realmente te ama y se llama Jesús! Él murió por ti y no importa. Él puede darle sentido a tu vida, ¡¡ por favor no lo hagas!!” Daniela me vio, miro al cielo y llorando… ¡saltó!


    Algo aprendí de esto, cuando Dios nos dice que hagamos algo, hay que hacerlo al momento, ¡porque después puede ser tarde!



   


Bajo la Sombra de "Odio"

  
  Ya el sol empieza a caer… comienza el momento más esperado por muchos: la noche se apodera de la ciudad; yo termino mi jornada de todos los días para empezar a disfrutar de las calles con mi amada patineta. Los límites los pongo yo. Espero sólo llegar a la plaza y a arrancar. Llamo a mis amigos; varios de ellos ya están saliendo. Esta noche será genial, tengo que pagar la deuda que dejé en el asfalto la otra noche…
Pero esta noche está distinta; hay tensión en el ambiente. No sé por qué, pero todo está peor que nunca y tengo la sensación de que la plaza está más lejos de lo habitual, algo me dice que esto no es normal, como si tuviera un sexto sentido el cual me informara lo que está sucediendo. Bueno, no debe ser algo del otro mundo en un sitio tan caótico como esta ciudad donde todos los días hay algo nuevo. Ya no es extraño todo esto. Pareciera que en el fondo de las entrañas de la ciudad se estuviera gestando algo ¡Realmente no quisiera saber qué es!


    A pocas cuadras de llegar a la plaza veo cómo la gente empieza a salir de sus carros. Algunos huyen corriendo, otros gritan y muchos se acercan para ver lo parece ser una protesta ¡Rayoooooooos! Ya entendí… Cada vez que hay una manifestación la ciudad se transforma. Todo se pone peor y para rematar esta noche no voy a poder patinar; pero por simple curiosidad me acerco a ver quien está manifestando. Al aproximarme noto cómo varios policías están interviniendo en la protesta, incluso algunos empiezan a golpear a los manifestantes. Hay muchos jóvenes. No sé por qué, pero nadie hace nada y a mí me da miedo meterme a ayudar. Los minutos pasan y el espectáculo aumenta en sangre, la gente empieza a meterse pero pareciera que el Odio volviera ciegos a los policías. No quiero imaginarme lo que les debe estar doliendo a los panas. Al final pareciera que el cansancio les ganó la partida y a los minutos dejan de golpear a la gente; se van como si nada, como si fueran unos zombis que saciaron su sed de sangre…
    
    Al final pude acercarme para ayudarlos al menos a levantarse. Algunos hasta fueron llevados al hospital por las heridas. Alrededor todo seguía normal como si nada hubiese pasado; otros empezaron de nuevo a levantar sus pancartas que, para mi sorpresa, no eran de ninguna denuncia; nada más decían: “Jesús es el camino, la verdad y la vida…” Increíblemente duraron unas horas más, a pesar de las heridas y los dolores... Al irme uno de los hombres de dijo: “gracias por ayudarnos muchacho, gracias por ayudarnos a demostrar que podemos salir de las sombras del Odio en que vivimos en esta ciudad ¡Dios te bendiga!”

Bajo la Sombra de "Miedo"




   
      Toda mi vida ha estado marcada…  Al decir esto pareciera que tuviera como 50 años o algo así. Suena mejor decir que los 20 años que tengo de vida han sido marcados por una constante. Al principio me costaba un poco aceptarlo, pero el tiempo ha pasado y como los sicólogos dicen: “el primer paso para superar el problema es aceptar que hay un problema”. Mi problema quizás es el mismo de muchos jóvenes de hoy en día. Sólo que algunos lo superan y otros no! Ese problema es el Miedo. Sí, pareciera que es algo sencillo, pero no lo es… o por lo menos no para mí, déjame contarte mi historia…
     He crecido en esta Ciudad, en un barrio humilde del sur de la ciudad, si bien no era el mejor sitio para crecer, era lo mejor que mis padres me podían dar para vivir. Soy el del medio de 3 hijos. El barrio tampoco era el más seguro, por eso siempre iba del colegio a la casa, de la casa al colegio, y de vez en cuando iba a mi casa algún amigo o yo iba a casa de alguno. Mi infancia se desarrolló dentro de las cuatro paredes de mi casa. Siempre veía a los demás niños jugando en la calle; alguna que otra vez llegué a salir a jugar con ellos. La mayoría de los niños eran distintos a mí y, a decir verdad, muchos me rechazaban por el simple hecho de que no me conocían. Solamente sabían que me la pasaba encerrado en mi casa y eso era porque mis padres se preocupaban, porque en muchos de los casos los padres de estos niños eran delincuentes, y por eso temían que fueran a hacerme daño. Como salía una vez cada mil años a jugar, empezó a gestarse dentro de mí una sensación - como lo dije antes ellos me rechazan - siempre al hacer equipos era el último en ser escogido, y el que nunca hacia las cosas bien. Recuerdo que una tarde jugábamos fútbol. Me pasaron el balón y no había llegado a un metro de distancia de mí cuando, en fracciones de segundo, empecé a pensar en las diferentes opciones al  tocar la pelota. Fue entonces cuando de repente empecé a sentir un frio que me congelaba por dentro, haciendo que mis nervios estallaran sin que yo los pudiera controlar. De repente no sé por que, pero sentía que todos los ojos estaban sobre mí, y al llegar la pelota se me enredó en los pies y caí al suelo. Cuando todos vieron eso lo único que hicieron fue reírse de mí, jamás olvidaré sus caras de burla diciendo tonto, estúpido, payaso y otras cosas más… Eso marcó mi vida y juré que no volvería hacer el ridículo…

      Fui creciendo, y poco a poco empecé a experimentar cambios dentro y fuera de mí, y al mismo tiempo pasó algo que no entendía: la relación entre mis padres se fue deteriorando; mi padre salía con otras mujeres, mientras mi madre se ocupaba de nosotros, porque mi hermana mayor no estaba en la casa. Ella era medio loca y a los 16 años decidió irse a vivir su vida. No sé por qué, pero desde entonces la relación entre ellos empeoro más rápido; eran momentos terribles. Yo quería hablar con ellos sobre los problemas que se me estaban presentando; pero parecía que mi presencia les molestaba. Sólo discutían una y otra vez. Siempre que hablaba con ellos terminaban echándome la culpa, o eso era lo que yo creía. Por eso cada vez que tenía intenciones de acercarme nuevamente, me invadía ese frio que empecé a experimentar de niño. Eran momentos terribles, muchas veces prefería quedarme callado. Cuando tenía 14 años decidieron separarse, mi hermano y yo no sabíamos qué hacer. Mi padre se iba de la casa para no volver. Yo no quería que se fuera, pero era la decisión de ellos. Al poco tiempo un juzgado dictaminó que mi hermano se fuera a vivir con mi padre, quien luego se fue de la ciudad y hasta hoy no sé nada sobre él…

     Mi madre como mujer no podía entender muchas de las cosas que me pasaban, así que tenía que buscar respuestas y mis amigos fueron la primera opción. Comencé a compartir mucho más con ellos. Inventábamos mil y una; hacíamos de todo, sólo que de vez en cuando volvía a sentir ese frío, el cual me dejaba perplejo delante de lo desconocido. Siempre me adelantaba a pensar qué era lo que iba a suceder. Recuerdo más de una ocasión en que dejé de hacer cosas porque sentía que él estaba allí, al acecho, esperando la oportunidad para recorrer mis nervios y neutralizar mi razón.
    Luego de un tiempo empecé a echarle la culpa a mis padres. Ellos nunca me dejaron hacer nada, y quizás era por eso que era esclavo del miedo, realmente ya no sabía qué hacer… el miedo en mí era un gigante inmenso, y yo solamente podía vivir bajo su sombra. Era él quien determinaba hasta dónde yo podía llegar; él era quien me decía qué hacer y qué no; ¡él determinaba quién me amaba y quién no!... Mi vida era la sombra de lo que era la  de los demás jóvenes, incluyendo mis amigos… Me escondía escuchando música, alguna me relajaba, otra era mi propia vida en una canción, ¡guaooooo! Seguro el autor estaba espiándome por un huequito en alguna de las 4 paredes de la casa. ¡Jejejeje! Llegue a probar alguna droga, a meterme a una banda, a matar a algún gato… no recuerdo cuántas cosas inventé, sólo que mientras más inventaba más esclavo era de ese gigante ¡Parecía que la gente nada más se acercaba para hacerme daño! 

   Un día uno de mis amigos me regaló un libro, le dicen Biblia. Al principio le dije: “¿Me vas a volver un fanático o qué?” Él me dijo que había conocido a un tal Jesús. De inmediato me dio risa y le dije eso sería lo último que haría en mi vida… Mi esclavitud fue tal, que consideré como última opción  buscar en la Biblia. Para mi sorpresa, mientras la hojeaba a ver si encontraba la llave para salir de todo esto y experimentar algo distinto, no importaba qué, cualquier cosa mejor que ser esclavo de este gigante, me paré en una historia en la cual un joven llamado David venció a un gigante, un tal Goliat. Me pareció estupenda y rápidamente me sentí igual que David; me identifiqué con ese joven. No sé cómo, pero ahora sentía que si David pudo vencer a su gigante yo también podía vencer el mío. A las horas se lo comenté a mi amigo. No podía esperar, ¡quería saber lo que era ser libre! Él me dijo que debía conocer a Jesús. Fue esa noche cuando acepté a Jesús en mi corazón... Hoy han pasado 2 años y lo que alguna vez creí imposible hoy es una realidad. Ya no soy esclavo del miedo, porque Jesús vino a mi vida y cambió todo lo que soy. Ahora, en vez de sentir ese frío que me dejaba perplejo, siento una alegría que llena todo mi ser… ¡¡¡¡Ya no vivo a la sombra de ningún gigante!!!! Vivo por Jesús a la sombra de Su amor y ahora me atrevo a  lanzarme a las Aguas de lo Imposible porque Él está conmigo!!!!

Información sobre los gigantes el Primero: Religiosidad


     Millones de personas caminan sin rumbo, algunos corren otros gatean, niños, jóvenes, adultos y ancianos todos van en el mismo sendero inmenso, muchos creen saber por dónde van… muchos piensan que tienen la verdad en sus manos… Algunos piensan que este es su destino y otros no desean escapar de su Sombra…

     Al final del camino todos se dan cuenta que están bajo la Sombra de un Gigante, Uno de los más poderosos de esta Ciudad su nombre… RELIGIOSIDAD…

Notas de Vector:

   Es normal que muchas personas que creen en algún ser supremo, muchos están convencidos que hay uno o varios Dioses, es increíble hoy hay más creencias y doctrinas que países en el mundo, las 5 grandes creencias del mundo o las más mencionadas (Cristianismo, Islam, Judaísmo, Budismo y hinduismo) tienen a su vez distintas denominaciones, esto nos resulta en más y más creencias, cada una con su doctrina, su interpretación de Dios y sus reglas, Guaoooooooooo son miles, según cifras oficiales de la ONU hay más de 7.000 millones de personas en el mundo que dicen creer que existe una fuerza mayor llamada Dios. Y Por supuesto la Ciudad de la Furia no es la excepción.
Mi pregunta es; ¿Realmente toda esa gente creen o conocen a Dios? Ehh Creo que nunca sabré la Respuesta. Por eso solo me limitare a profundizar en aquellos que nos llamamos Cristianos, bueno somos alrededor de unos 2.100 millones de personas en el mundo que dicen creer en Jesús, ahora ¿Cuántos creen o conocen a Jesús de una manera verdadera? Ni idea, pero sé que hay muchos que si creen de verdad, lástima que también hay otros que simplemente aparentan y viven bajo la Sombra de Religiosidad.

   La religiosidad se ha vuelto una costumbre, este gigante cada vez tiene más personas bajo su sombra, hoy en día hay miles de personas que dicen tener una fe, pero asisten a una iglesia por costumbre o por interés, he escuchado muchas veces “Voy a buscar a… o a ver a…” lástima que al final de la frase no se encuentra ninguna palabra que asociemos con Jesús, en algunos lados las iglesias se han vuelto un centro social, en donde muchos van muestran su careta de ser espiritual y listo, se dan golpes de pecho, cantan como Ángeles, pero al salir se olvidan de donde vienen o peor aún muestran que solo un día a la dicen ser cristianos. Eso sin contar que hay muchos que se saben la Biblia de memoria pero poco la aplican en su vida, en algunas Iglesia muchos buscan es figurar en vez de de hecho ya Jesús lo advirtió:

“¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

   Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.” Mateo 16: 11-12.

    ¿Cuál es la levadura de los Fariseos? Bueno esa levadura se llama; Religiosidad, los fariseos en tiempos de Jesús eran los que conocían la ley de Dios, pero al parecer les importaba más aparentar ser los seres más espirituales que aplicar la ley de Dios como era.

    Hay muchos leen la Biblia pero pocos son aquellos que la aplican a su vida, al igual que yo debes vivir en la Ciudad de la Furia, bueno déjame decirte que la única forma de soporta todo esto es Aplicando todo lo que Jesús nos enseño cuando estuvo con nosotros (es decir aplicar lo que nos dice la Biblia) y así no viviremos Bajo la Sombra de este gigante, si ese es tu caso te animo a que te atrevas…